La noche era fría mi acompañante aburrido pero muy adinerado, llevábamos unos minutos en el coche y nos dirigíamos hacia su casa, me sabia la rutina de memoria, me tenía que hacer la desinteresada después juguetona y por último una verdadera leona. Esta era mi vida, me había vuelto en una especie de prostituta por decisión propia.
Toda mi desgracia había comenzado el día que el amor de mi vida me abandono, ese infeliz imbécil desgraciado me había abandonado porque el muy estúpido se había dado cuenta de que no estaba preparado para una relación seria después de dos años juntos. Patético ¿no? el caso es que todo era su culpa el me había dado todo y luego me lo arrebato dejándome caer en un abismo infinito. A partir de ese día algo cambio en mi interior, en mi exterior en todo, morí y volví a nacer como una mujer fuerte que solo necesita a los hombres para obtener un poco de dinero y diversión, renací como una mujer dispuesta a todo.
El balbuceo del hombre con el que venía me saco de mis pensamientos, ya estábamos llegando a su casa y me estaba dando un pequeña bienvenida que según el era graciosa.
¡Al grano papasito! es lo único que mi mente gritaba, llevaba un poco más de una semana sin sexo y no aguantaba más, lo único bueno de este aburrido hombre era su cuerpo y me moría por devorarlo.
El hombre siguió la rutina y yo también unos tragos unos jueguitos y a la cama, esa fue una noche mas o menos buena el hombre no era tan viril como parecía.
En fin la vida continua y en esta ciudad tan atascada hay hombres con dinero y ganas de una cogidita por cualquier lado. Al día siguiente me sentía como siempre, como cualquier otro día pero no fue así.
Me arrastre sigilosamente de la casa suburbana en donde había pasado la noche para llegar a mi tranquilo departamento a desayunar y a cambiarme para el trabajo. Trabajaba de bartender en un pub de la zona rosa y ese día tenía que llegar temprano porque llegaba gente nueva a trabajar y yo tenía que enseñarles lo básico.
Llegue al pub por aquello de la una de la tarde y aun no llegaba nadie, me puse a arreglar vasos, botellas, tonterías, daba igual solo estaba esperando a los nuevos. A eso de las tres gente empezó a llegar gente y entre ellos mi estúpido e infeliz ex novio Manuel.Al verlo sentí una rabia arrebatadora que me llevaba a lo más perverso y oscuro de mi, cuando el se percató de mi presencia se acerco inmediatamente y con un cinismo natural me saludó. Yo le quería arrancarla cabeza al infeliz pero la gente de alrededor me lo impedía, de ese momento en adelante no hice más que pensar en un plan para quedarme sola con el. Lo que hice fue que les di un pequeño entrenamiento a todos, vasos por aquí, servilletas por allá, los horarios son estos, yo soy su jefa y si, soy una perra así que cuidadito y se chingan la lana. Un básico pero eficaz entrenamiento. Con miradas asustadas y gestos torpes se fueron yendo uno por uno. Al ver que mi ex novio se escabullía como la rata que era lo llamé con un grito un poquito fuerte que por supuesto asustó al putito este, pero que lo hizo cambiar de dirección y venir hacia mi.
Nos quedamos solos, ¡Había fantaseado con este momento por años! El claro que quería hacer como si nada, como si hubiéramos quedado como amigos, si tan solo supiera...
Le seguí la corriente para que no sospechara, pero despues de unos minutos las nauseas se apoderaban de mi y no pude más corrí por la pistola de abajo de la registradora, la tome y apunte contra el infeliz, el marica se estaba muriendo y yo feliz al ver su pinche cara de putito. Empezó a gritar no se que tanta chingadera y mi cuerpo no hacia más que gritarme ¡mata! ¡mata! ¡mata! las nauseas el dolor de mi pecho los sufrimientos pasados todo venía a mi en grandes convulsiones, mi pasado, mi transformación, el asco que sentía por mi y por los hombres a los que utilizaba me atacó obligándome a jalar el gatillo y matar a Manuel.
Mientras que sostenía la pistola todo eran gritos suplicios de la rata esa asquerosa, al disparar todo calló, hubo un gran estruendo y luego silencio, sepulcral silencio, por siempre silencio.
-Haber repítame los hechos - le dice un policía al asustado joven fuera de un bar de la zona rosa. - Mire oficial ya le dije que yo no fui esta mujer era mi ex novia y cuando me vio se volvió loca, se espero a que todos se fueran después sacó una pistola por donde estaba la barra y se apuntó a la cabeza y comenzó a gritar como desesperada que era una prostituta, que la había convertido en un monstruo, que se daba asco, que odiaba a todos los hombres, que ella había sido normal hasta que se lo arrebate...- al joven se le salen unas lágrimas involuntarias- y se disparó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario